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CARTA DEL ADMINISTRADOR DIRIGIDA A LAS COMUNIDADES (JUNTAS)


CARTA DIRIGIDA A TODOS NUESTROS ADMINISTRADOS EN COMUNIDADES DE PROPIETARIOS


EXPOSICIÓN Y CONCLUSIÓN DE MOTIVOS POR LOS QUE NO CONVOCAREMOS JUNTAS DE PROPIETARIOS HASTA NUEVA ORDEN

 

En cuanto a la celebración de próxima junta ordinaria como administrador informo que técnicamente por ley hay plazo legal para celebrarla antes del 31/12/20, si bien es cierto que el incumplimiento de esta condición podría ser obligatoriamente forzada, no por interés propio, sino atribuible a causas de fuerza mayor derivadas de la Covid19.

 

Como Administrador de la comunidad sigo insistiendo en lo que mis compañeros de profesión a nivel nacional, lo mismo que entre todos hemos propuesto formalmente al Estado, un cambio legal urgente que permita la prórroga de la fecha indicada hasta el 31/12/21. Desde marzo estamos esperando aún habiendo reiterado nuestra solicitud en varias ocasiones. Resumir el por qué de esta fecha es bastante extenso, pero todo se hace con la final intención de mantener el sistema social en pié y que no decaiga por las complicaciones derivadas de no hacerlo.

 

En cuanto a reuniones por videoconferencia debemos aclarar que no están contempladas por ley en las comunidades, por lo que no podrían adoptarse legalmente los acuerdos, ya que la ley actual sigue siendo para formato presencial físico, que bajo mi punto de vista personal es lo correcto y más eficaz por muchas herramientas modernas que quieran introducir ciertos lobbys que quieren aprovechar esta coyuntura temporal. Si queremos dar soluciones, saber lo que siente la gente, hay  que estar con ella. Una pantalla elimina infinidad de información e inmediatez y gran parte de sensaciones y sentimientos que nos ayudan a sentirnos comprendidos realmente y ayudarnos mutuamente. Somos humanos, mantengamos ese contacto, valor y cualidad.

 

Muchos no están completamente integrados en la modernidad o sociedad digital que legalmente está claramente sin desarrollar legal y técnicamente, y ello puede afectarles muy negativamente a la hora de comunicar sus decisiones o necesidades. Mucha gente, sobre todo mayor, y muchos otros ya con problemas de salud que en una parte importante no se han dado a conocer, dependen de que entre todos lo hagamos lo mejor posible. Muchos, aunque no lo manifiesten abiertamente, temen al contagio y POR TEMOR Y/O RESPONSABILIDAD no acuden a reuniones sociales o de trabajo, o de comunidades, por múltiples motivos y cada uno los suyos. De esta manera con todas estas complicaciones sobrevenidas SE VULNERA Y NO SE GARANTIZA LA LIBERTAD NI LA TRANQUILIDAD NI LA SEGURIDAD EN LA TOMA DE DECISIONES, que corresponden a todos sin excepción y no sólo a los sanos, inmunes, jóvenes, atrevidos, o expertos digitales. Es mi opinión que no debería ser legal tomar acuerdos que afecten a todos en un contexto de tanta presión sanitaria, finalmente moral y personal, para no acudir a reuniones.

 

Sabemos cuantas dificultades y trabas administrativas que por sorpresa y a diario van surgiendo en todos los ámbitos, así como la dificultad en la falta de atención de organismos oficiales, colas, esperas, teléfonos bloqueados, puertas cerradas, retrasos, vergonzosa falta de atención y de pago o retribución de cantidades dinerarias que el estado o cualquier ente público adeuda a la ciudadanía, mientras que por otra parte podemos sentirnos atropellados y desamparados por el sistema tributario y social. Hay restricciones en atención y servicio en entidades bancarias, tribunales, aseguradoras, compañías telefónicas, ayuntamientos, consellerías, ministerios, empresas municipales, transportistas, mensajeros, proveedores de material y repuestos, etc., y con cualquier gran empresa o entidad con la que todos tenemos necesaria relación o dependencia diaria.

 

Nadie hubiese imaginado nunca este nivel de caos. Estos retrasos producen el incremento progresivo de problemas, que redundan en pérdidas de tiempo que acaban siempre en gastos y conflictos, aumento progresivo de daños y perjuicios, problemas de convivencia, falta de descanso, irritabilidad y agresividad, problemas familiares, problemas de salud como consecuencia de todo ello, incluso problemas psicológicos, ansiedad por malas situaciones inesperadas, etc. Aparte de las labores habituales y ordinarias de cada uno recae un fuerte peso laboral y económico (y ya veremos hasta cuándo) ya no sólo en los propietarios sino también en las empresas que dan regularmente sus servicios (empresas de limpieza, ascensoristas, fontaneros, electricistas, albañiles, constructoras, y proveedores de todo tipo ya sea de servicios o suministros). Por obligación y necesidad, todas estas pequeñas y medianas empresas que estamos en contacto directo con vds. debemos seguir sirviendo a nuestras comunidades de propietarios, y ya no sólo por interés lucrativo, sino por ética y responsabilidad social, por necesidad. Sufrimos todos, vds. también, un notable incremento del tiempo necesario para realizar la misma tarea que antes, esfuerzo y recursos materiales y económicos que, sea todo dicho, son del todo nuevos y añadidos y no deberían correspondernos normalmente.


    
Al margen del motivo económico, el motivo fundamental es sanitario, y postergar la celebración de estas reuniones es imprescindible para rebajar o proteger de la exposición al contagio de las personas, de mi persona, de mi familia también, que se incrementa geométricamente si me obliga a reunirme en junta de propietarios con representantes (asistentes) de una unidad familiar por cada parte determinada de un edificio.

 

Para que comprendan gráficamente el problema del contagio en una junta de propietarios, por ejemplo, en un edificio de 30 partes determinadas en el que conviven una media de 3'5 personas en cada parte determinada (vivienda/local), tenemos a 105 personas conviviendo en estos espacios cerrados (viviendas, locales). Estas 105 personas nombran a un representante respecto a su inmueble para que acuda a dichas juntas de propietarios. De tal forma cada semana debería reunirme con 30 personas que no son de mi ámbito habitual (1 vez al año) y que cargan consigo la misma probabilidad de contagio que los 105 a lo que representan, ya que si alguien de una unidad familiar o conviviente está contagiado lo más probable desgraciadamente es que el resto de convivientes acaben infectados, asintomáticos o no. En mi caso si hiciese una reunión semanal, normalmente cada jueves, resultaría que mi unidad familiar tendría: (4 semanas x 20 representantes x 3'5 personas convivientes) = 420 más probabilidades al mes de contagiarnos, independientemente de las medidas de contención (mascarillas, distancia, ventilación, etc.), que una persona que esté en un entorno realmente seguro, lo cual no ayuda a nadie, ni a ninguno de todos vds. dado que finalmente todos, absolutamente todos acabamos compartiendo zonas públicas a diario, colegios, supermercados, puestos de trabajo, etc.) dando como resultado el descontrol de la situación sanitaria, social y económica, que ante la demostrada incertidumbre futura conviene adoptar la postura más conservadora.

 

Por tales motivos, legal, técnico, sanitario, económico y personal, he decidido no realizar juntas de propietarios hasta que el Ministerio de Sanidad autorice la vacuna, esperemos que para principios de año, la cual me pondré inmediatamente se me lo permita, ya que mi objetivo es retomar cuanto antes la normalidad, mis labores legales, y la vida con mínimas garantías para mi, para mi familia y por ende mis clientes con lo que mantengo compromiso mutuo. Tampoco me verán en un restaurante o bar de copas, se lo aseguro, con todos mis respetos, ánimos y conciencia que me crea la hostelería y el turismo que están viviendo también los peores momentos.

 

Que no realice juntas de propietarios no significa que nuestra administración esté descansando, ya que como bien indiqué los problemas crecientes lo impiden, de hecho en el confinamiento y mientras muchos estaban en casa, tuvimos más problemas y trabajo que nunca, trabajo invisible, sólo veíamos a ciertos servicios esenciales, muchos como el nuestro pasaron desapercibidos. Seguimos al pié del cañón aunque aislados físicamente. No es de nuestro agrado que se nos sigan acumulando decisiones que implicarán trabajo reduplicado, otro inconveniente, en cuanto vuelva la normalidad. 

 

En cualquier caso puedo entender que postergar juntas no sea aceptable para la opinión de una mayoría de propietarios, de tal manera que por ello pongo mi cargo a disposición de todas las comunidades que administro por si no desean esperar y prefieren forzar un cambio de administrador. Espero que no sea este su caso.

 

Agradeciendo su comprensión, seguimos a su disposición como siempre excepto a ser posible de manera presencial, y en caso de que sea imprescindible pidiendo cita previa para acudir a nuestro despacho, en cumplimiento de las normas vigentes. Si los propietarios tienen cualquier asunto que consideren, urgente o no, seguiré siempre a su disposición para intentar organizar con responsabilidad la solución más adecuada.

 

Reciban un cordial saludo, mi mejor deseo para vd. y los suyos, atentamente,

 

EL SECRETARIO-ADMINISTRADOR,

Pedro Sánchez Navarro.

Col. 740 Baleares.

(Fincas Mallorca, 30/10/20)

 



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